Archivo por meses: julio 2015

Planificar el último trimestre Laboral del año en las Vacaciones

Hace unos días, un cliente nos especificaba cuál iba a ser su periodo vacacional y cómo lo iba a utilizar. Además de descansar y de intentar desconectar, algo difícil cuando eres la directora de una pyme, también quería aprovechar el tiempo para replantearse algunos procesos de la empresa y para dar vueltas a unas ideas que se le estaban ocurriendo para implementar y mejorar el negocio. Hemos quedado con ella cuando regrese para ver en qué podemos ayudarla, dentro del servicio de Consultoría, y ofrecerle las mejores soluciones en comunicación interna y en formación de los trabajadores, que eran dos puntos que consideraba importantes.

directiva pensando en reformar procesos de la empresa

El mes de septiembre, excepto para quienes lo aprovechan y se van de vacaciones, es el retorno y significa una especie de nuevo “año lectivo”, incluso al mismo nivel o mayor que pueda ser el 1 de enero. Llega el temido síndrome postvacacional, por el que nos sentimos apáticos, nostálgicos y nos cuesta coger el ritmo que teníamos antes de irnos.

Sin embargo, el aprovechar este tiempo de asueto como se ha propuesto nuestro cliente nos pareció una fantástica idea. Si a eso le añadimos el evitar agotar todas las vacaciones, volver unos días antes y así acondicionarnos a la normalidad, podemos luchar contra el síndrome y mejorar, además, la gestión de nuestra empresa.

Trabajar en las estrategias del último trimestre del año, tanto si somos empleados o jefes, nos hará enfrentarnos a la vuelta con un ánimo mucho más positivo. Estos son los consejos que, al respecto, hemos dado a nuestro cliente, que se va 15 días de vacaciones:

  • Los primeros diez días le hemos sugerido que se olvide de todo y desconecte. La razón: cuanto más descansada esté, más fácil le surgirán las ideas.

  • De hecho, es probable que de forma automática le vayan apareciendo, así que, a instancia nuestra, se descargó una aplicación en el móvil donde apuntar esos pensamientos que le surjan y los deje ahí, sin darles más vueltas. Es curioso como una mente descansada es una mente despierta y creativa: cuanto más, mejor.

  • Los últimos cinco días le sugerimos que los aprovechara para volver a casa y empezar con la rutina pero aún sin ir a la empresa.

  • También le indicamos que es entonces el momento perfecto para revisar las ideas que ha estado grabando en el móvil, pensar sobre ellas y desarrollarlas.

  • Ya en el despacho, le pedimos que, durante la primera semana de trabajo, atendiera los asuntos urgentes e importantes de forma paulatina, sin estresarse.

  • También le indicamos que si lo consideraba conveniente, sería un buen momento para compartir con su equipo las novedades que quiere instaurar, escucharles de forma activa y ver si añaden mejoras a lo que ella decidió.

El resultado será obvio. Volverá con las “pilas” puestas porque ha desconectado y, además, sin estrés ni síndrome alguno. Tendrá unas excelentes ideas que, a la semana siguiente ya maduradas y complementadas con las sugerencias de los trabajadores, compartirá con nosotros para ver cómo podemos implementarlas. Y aprovechará el último trimestre del año, mejorará sus procesos y podrá evaluar, de cara al nuevo ejercicio, su validez y, en el caso que sea necesario, los cambios que necesitan para que sean totalmente redondas.

Por supuesto, los empleados tienen diferentes responsabilidades. No obstante, eso no es óbice para que tengan su propio periodo de reflexión: ¿estoy haciendo lo que quiero y lo que me gusta? ¿Cómo puedo mejorar mi propio trabajo para acercarlo a mis metas? ¿Cuáles son estas? ¿Las estoy consiguiendo?

periodo de reflexión durante las vacaciones

La recomendación es la misma que para nuestro cliente. Lo primero es desconectar tres cuartas partes del tiempo asignado para vuestras vacaciones. Dejad que las ideas fluyan en vuestras cabezas, apuntadlas en un cuaderno o bien en el móvil y olvidaros de ellas por lo pronto. Regresad unos días antes de que se acabe vuestro descanso, empezad a introduciros en la rutina normal y aprovechad para haceros un DAFO, del que ya hemos hablado en otras ocasiones y que puede ser también personal, revisad lo que tenéis apuntado y tomad las decisiones pertinentes que, en el caso de que sea necesario, deberéis trasladar a la dirección de la empresa. Como lo habréis visualizado y racionalizado, os será fácil explicarlo.

Las vacaciones están para desconectar, disfrutar y aprovechar para ver a la familia y a los amigos, que tenemos un poco relegados el resto del año. Pero hay tiempo también para revisar nuestra empresa y nuestros propios objetivos. Volveremos con diferente ánimo y con los deberes hechos.

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Y recuerda - EFIC y el último trimestre laboral

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La Formación a través del juego: la Gamificación

La llamada “Gamificación” o ludificación, es decir, el uso de las técnicos del juego para buscar diferentes fines, es una potente herramienta que lo mismo puede servir para el aula, para la oficina o para las redes sociales de la empresa, aunque donde está alcanzando mayor uso es en los campos del marketing, la formación y el desarrollo del trabajador. En este artículo, nos vamos a centrar justo en el segundo uso, que afecta a empleados y a directivos de las organizaciones. ¿Cómo les puede ayudar?

gamificación para el desarrollo y la formación del trabajador

Vayamos primero con una definición más “académica”: “es el uso de técnicas, elementos y dinámicas propias de los juegos y el ocio en actividades no recreativas con el fin de potenciar la motivación, así como de reforzar la conducta para solucionar un problema u obtener un objetivo”.

Se trata, por lo tanto, de buscar la participación y el compromiso. Las estadísticas son evidentes. Según un estudio de Gallup, que refleja el periódico Cinco Días, solo uno de cada diez trabajadores (el 13%) se muestra involucrado en su empresa. El resto están desenganchados, desmotivados, muestran indiferencia o directamente animadversión. Son unos datos muy negativos porque el compromiso y la productividad están muy entrelazados; cuanto mayor sea el primero, mejor funcionará la segunda. Y desde luego afecta por igual a las grandes compañías que a las pymes.

A los seres humanos nos gusta jugar, forma parte de nuestra psicología de aprendizaje. Es a través de lo lúdico como aprendemos muchos de los valores y de las herramientas que luego trasladaremos a nuestra vida adulta. Con un juego es como mejor se nos fijan las diversas enseñanzas que hemos de conocer para defendernos en el futuro. Por ejemplo, en la formación en idiomas, cuanto más amena y divertida sea la clase, cuanto más nos reten, más fácil será que aprender.

Una parte de la gamificación se lleva utilizando desde hace tiempo, solo hay que ver los equipos de ventas y las recompensas por conseguir ser el mejor; o incluso las tarjetas de fidelización, los cupones de descuento, etc. Sin embargo, es gracias a los videojuegos y a las aplicaciones que han tenido fuera del ámbito más lúdico, cuando de verdad ha empezado a estudiarse y a ponerse en práctica.

ser el mejor en el trabajo

Identificar gamificación con juego es quedarse corto. No se trata de que un grupo de adultos se dediquen a jugar al pañuelo o a Assassin’s Creed, sino que entraña sus propias reglas para que pueda ser de verdad efectiva. La primera de ellas es tener un objetivo concreto, es decir, qué pretende conseguir la empresa con la formación a través de la gamificación. Hay que tener muy clara la respuesta para orientar el proceso de la forma adecuada. Es más, hemos de asegurarnos que este formato es el más apropiado para conseguir lo que queremos.

Una vez que tenemos la meta y sabemos que la gamificación ayudará a conseguirla, toca averiguar cómo llegar a ella, es decir, qué mecánica de juego es la más apropiada para los interesas de la empresa: puede ser una especie de gymkana, donde se recolectan, por ejemplo, opiniones sobre un determinado trabajo; o bien conceder al empleado una insignia donde se premie, mensualmente, a los más solidarios como los compañeros; comparativas, niveles, etc. E incluso una mezcla de todos ellos.

A continuación hay que decidir el proceso del juego, esto es, conseguir determinadas recompensas, como en los equipos de vendedores; buscar la cooperación y crear el sentido de pertenencia a la empresa; reconocimiento, estatus, competición, etcétera. Sea como sea, ha de tener el suficiente dinamismo y diversión para que resulte “adictivo”.

Por último pero igual de importante, es elegir los componentes, que son las aplicaciones específicas, sean tradicionales, como un panel con la foto de los jugadores que irá subiendo o bajando según los puntos que consigan; o digitales, solo hay que ver los resultados de la formación que hicieron con nuestra aplicación de GlobalNET Events en un seminario de Airbus:

De ahí la importancia de seguir todos los pasos adecuadamente e ir seleccionando justo aquello que va a servir a la empresa para cumplir con los objetivos de formación que se haya marcado.

Además, la gamificación también le sirve a la compañía para ver los diferentes roles que van adoptando los jugadores y asignarles justo aquellas tareas para las que mejor están preparados, de forma que consigan una mayor productividad. Richard Bartle, uno de los principales investigadores en este tema, los divide en cuatro grandes grupos de actitudes: están los ambiciosos (Killers) que solo buscan ganar; los triunfadores (Achievers) que se dejan llevar por los desafíos y buscan la satisfacción; los sociables (Socializer), cuya motivación es compartir con los demás y crear redes; y los exploradores (Explorer) que se interesan por ir un paso más, por la autosuperación.

Un punto final muy importante es medir que a lo largo del proceso se vayan dando los pasos necesarios para cumplir con el objetivo a través de indicadores bien definidos. Una vez terminado, hay que crear un informe sobre los aspectos que han ido bien, los que han ido mal y por qué, y los que han resultado poco determinantes para intentar corregirlos o mantenerlos en sucesivas ediciones.

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Y recuerda - EFIC y la gamificación

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Beneficios Físicos y Psicosociales del Deporte en los Menores

El deporte es necesario en cualquier momento de la vida. El ser humano obtiene grandes beneficios con él pero, en el caso de los más pequeños, estos se acrecientan con la incorporación de una serie de valores que les serán imprescindibles en la edad adulta, tanto en lo personal como en lo profesional.

niños y niñas jugando al fútbol

Los chicos y chicas entre 5 y 17 años deben hacer un mínimo de una hora diaria de actividad física de intensidad entre moderada y alta. Sin embargo, la sociedad se está volviendo cada vez más sedentaria. Según la última encuesta de Salud en España, realizada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, de los niños entre 5 y 14 años, uno de cada diez no hace ningún ejercicio, algo más acuciante en las niñas; mientras que los chavales entre 15 y 24 años tienen cifras todavía peores: casi cinco de cada diez prescinde de hacer actividades físicas. Se trata, por lo tanto, de un grave problema de salud porque se convierten en adultos obesos y con una serie de trastornos que empeorarán su calidad de vida.

A través del deporte, los menores obtienen una serie de beneficios que, en el plano físico, son los siguientes: evita el sobrepeso y la obesidad; mejora la salud del corazón y de los pulmones (previene el asma, el EPOC,…); garantiza el correcto desarrollo muscular y óseo; previene muchas enfermedades e incluso algunos tipos de cánceres; implanta hábitos saludables; mejora la capacidad motora gruesa, la coordinación y la agilidad; y corrige posibles defectos físicos (escoliosis, etc.).

Pero donde, de verdad, se manifiestan todos los beneficios del ejercicio en los niños es en el desarrollo mental: compromiso, trabajo en grupo, esfuerzo, perseverancia, obediencia, autoconocimiento, socialización (ayuda, por ejemplo, a superar la timidez), convivencia, disciplina, liderazgo, solidaridad, tolerancia a la frustración, asunción de responsabilidades, etcétera.

Como se ve, la práctica de deporte en los menores es imprescindible, si queremos unos niños sanos en todos los aspectos. Ahora bien, ¿cualquier deporte es válido? ¿Lo eligen ellos o nosotros? ¿A qué edad deben empezar? ¿Individual o en equipo? La Asociación Española de Pediatría publicó un interesante decálogo a tener muy en cuenta.

Decálogo para padres sobre la actividad física de sus hijos

En principio, sí, cualquier deporte es válido siempre que a ellos les guste, sin presiones. Nunca se les debe forzar a practicar el que decidamos los adultos porque terminarán odiando el ejercicio, aunque tengan que cambiar varias veces en el año hasta dar con el adecuado. Si los padres y los hermanos son deportistas habituales, es muy probable que seleccionen el mismo, sobre todo, cuando son pequeños por eso de que “los niños aprenden lo que ven”. Aún así, es conveniente que elijan ellos porque la idea es que se diviertan y disfruten del deporte, como si de un juego se tratara.

Respecto a la edad, cuando son pequeños, tanto a niños como a niñas, hay que dejarles correr, ensuciarse, subirse a columpios, montar en triciclos y bicicletas, lanzar y coger balones, patinar, nadar,… Es un buen momento para fijarse en cómo interaccionan y cuáles son sus inclinaciones porque es muy posible que sean la clave para acertar con el deporte que más les gusta.

niños y niñas haciendo ejercicio divertido

A partir de los cinco años, ya en el colegio, es el momento de empezar con ejercicios más de equipo como el baloncesto o el fútbol. Estos deben ser mixtos, de niños y niñas, para evitar futuros problemas. Sin embargo, es después, entre los 8 y los 10 años, cuando se adquieren las habilidades necesarias para comprender las reglas y normas básicas para practicar de forma organizada y mantener la atención durante el tiempo necesario.

A la hora de elegir si es mejor una actividad individual o una grupal, lo mejor es dejarse guiar por el propio niño. Cada una de ellas tiene sus ventajas. Por ejemplo, mientras la primera fortalece la constancia, el esfuerzo personal y el sacrificio, la segunda fomenta la solidaridad, el compañerismo y el trabajo en equipo. También pueden realizarse ambas: en el colegio es muy probable que se hagan deportes colectivos y fuera de él, siempre dependiendo de los gustos de los niños, pueden realizarse otros más individuales.

Una vez escogido, los padres tienen una importante misión por delante: evitar que conviertan el ejercicio, sobre todo cuando son pequeños, en una competición, donde se debe incidir más en el esfuerzo que en el triunfo. Para ello, hay que dar ejemplo desde las gradas; nada de insultar al árbitro, al entrenador, a los oponentes, ni, por supuesto, al propio niño o niña.

Cuando son adolescentes, es habitual, según muestran las cifras, que desaparezca en parte su deseo de practicar deporte. La excusa es la falta de tiempo, pero lo que denota es que las prioridades han cambiado. Si la práctica de ejercicio ha guiado sus etapas anteriores, es muy probable que quiera seguir adelante con él, en especial en el caso de que los amigos también lo hagan, formen parte del equipo. De todas formas, sentarse con el joven y demostrarle que hay tiempo para todo, puede ayudar a mantener los buenos hábitos.

Por lo tanto, siempre es un buen momento para hacer ejercicio y es tan beneficioso para su desarrollo físico y psicosocial que se hace imprescindible. Gracias por comentar y por compartir.

Y recuerda - EFIC y el deporte infantil

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Los precios y los tiempos de los Eventos

Una de las preguntas más habituales cuando realizamos Consultoría en GlobalNET Events, la parte de eventos de GlobalNET Solutions, es cuánto cuesta organizar uno. La respuesta resulta más complicada de lo que parece y nos movemos en horquillas demasiado amplias para facilitar en ese instante una cifra ni tan siquiera aproximada. Así pues, solemos contestar que depende de varios aspectos.

calcular la inversión en un evento

Lo primero, como en todo, es saber qué objetivo perseguimos. Por ejemplo, presentar a un grupo de directivos una nueva herramienta que les facilitará la gestión de las empresas. A partir de aquí, hemos de realizarnos varias preguntas. A saber.

  • ¿A cuántas personas quiero invitar?

  • ¿Tengo la capacidad logística y económica suficiente para convocarlos o he de asociarme con terceros? ¿Con quiénes? ¿En qué términos?

  • ¿Viven todos en mi zona de influencia o he de habilitar lugares donde puedan alojarse, comer, etc.?

  • ¿He de alquilar un local o dispongo del apropiado?

  • ¿Tiene suficiente “gancho” el producto o he de “adornarlo” para que sea viable?

  • En tal caso, ¿con qué lo “adorno”? ¿Tengo bastante capacidad para hacerlo?

  • El equipo del que dispongo para organizarlo y para desarrollarlo, tanto de trabajadores como técnico, ¿es suficiente o he de ampliar?

  • ¿Convocaremos a medios de Comunicación? ¿Sectoriales o generales? ¿Qué haremos en el Social Media?

Y solo estamos empezando. Dar la respuesta apropiada a estas cuestiones, nos conducirá a acotar el evento de forma que podamos empezar a presupuestarlo. Volviendo al ejemplo anterior, si disponemos de local, pensamos en unos diez / quince asistentes, que viven todos cerca del lugar de celebración, el producto tiene suficiente entidad por sí mismo y contamos con los trabajadores y medios técnicos necesarios, el coste será francamente bajo; el refrigerio, algún obsequio si se tercia, papelería, dossier para los medios y poco más.

Por el contrario, cuando hemos de alquilar un sitio, el número de asistentes es mayor de treinta, tienen que desplazarse e incluso hacer noche, el producto necesita de conferencias, etc., para tener “gancho”, y tenemos que ampliar plantilla y alquilar medios técnicos, nos vamos a otro nivel. Entre las condiciones anteriores y estas últimas va un mundo, tanto de trabajo y dinero, como de tiempos de organización.

Precisamente este es otro de los problemas habituales. Cuando el cliente solicita que pongamos en marcha un evento, suele ser casi de hoy para mañana; con suerte, lo hace con un mes de antelación. Este es un error habitual.

falta de tiempo para preparar un evento

Según su naturaleza y las respuestas que hayamos dado a las preguntas anteriores, un evento debe empezar a organizarse, al menos, dos meses antes… como muy muy poco y siempre que estemos en el primer caso en que disponemos de todo lo necesario. La estrategia inicial y la planificación son vitales para el éxito y más si hablamos de comunicarlo de la forma apropiada y a los públicos que nos interesan.

Es muy posible, además, que la empresa disponga de pocos medios económicos para ponerlo en marcha, por lo que necesitará de la intervención de terceros como patrocinadores, mecenas, etc. Esto supone una enorme cantidad de visitas para presentar el evento, la elaboración de una presentación apropiada y de los términos del negocio: “si nos das tanto, te ofrecemos lo siguiente”. Es decir, hay detrás una fuerte estrategia de marketing.

Los plazos se alargan también si hay que encontrar a los socios perfectos. Los objetivos suyos y nuestros serán, casi seguro, diferentes. Ajustarlos, ver quién se responsabiliza de qué, las inversiones de unos y otros y a qué dan derecho, etc., requerirán un tiempo de negociación y de puesta en marcha.

negociación entre socios para un evento

En el caso de que el cliente lo quiera así, para poder interaccionar en el evento con los asistentes y con los ponentes, si los hubiera, hemos de ajustar nuestra solución de GlobalNET Events para que se adapte justo a esos requerimientos y no a otros, lo que conlleva una serie de reuniones, pruebas e incluso la creación de nuevo software, personalizado para el acto en sí.

A todo lo anterior le añadimos el contacto con los posibles ponentes, que tiene que hacerse con la suficiente antelación para que las agendas puedan ajustarse sin problemas, en especial, cuando se trata de personas de renombre en el sector.

Aunque vayamos con todo en paralelo, lo que no siempre es posible por falta de personal -algo habitual-, es necesario planificar tiempos y respetarlos. Desde luego, un mes se antoja un plazo inabordable, y dos meses también. Si queremos hacer las cosas bien, que el evento salga a la perfección, que los asistentes estén satisfechos y conseguir nuestros objetivos, se precisa empezar con la antelación suficiente y poner fechas una vez que las repuestas a las preguntas anteriores están claras. En caso contrario, es mejor olvidarse porque la imagen de la empresa puede quedar seriamente dañada.

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Y recuerda - EFIC y la organización de eventos

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Abrir caminos: Habilidades Sociales

Muchas personas son solitarias e infelices (…) debido a que son incapaces de establecer y mantener relaciones sociales con otros. Muchos encuentros cotidianos son desagradables, embarazosos e infructuosos debido a un comportamiento social inadecuado (…). Muchas de estas dificultades y frustraciones podrían eliminarse mediante un entendimiento más amplio y un mejor adiestramiento en las habilidades de la interacción social”.

Quien así argumentaba sobre la importancia de las habilidades sociales es Michael Argyle, uno de los grandes psicólogos del siglo XX, que se ocupaba del comportamiento interpersonal, de la búsqueda de la felicidad y de la psicología social del trabajo.

El hombre es un animal social. Vivimos y convivimos con nuestros congéneres, y las relaciones que establecemos con ellos configuran, en gran parte, nuestra personalidad; de ahí la importancia que tienen las habilidades para interaccionar con nuestros semejantes.

habilidades sociales para interaccionar

Pero, qué son las habilidades sociales, ¿las podemos aprender? La definición es algo compleja porque la comunidad científica ofrece diversas opciones, según si la perspectiva es social o clínica. Sin embargo, sí que se puede explicar, según sus características, como “la capacidad que el individuo posee de percibir, entender, descifrar y responder a los estímulos sociales en general, especialmente a aquellos que provienen del comportamiento de los demás”.

Otra definición hace hincapié en la formación de la propia personalidad porque constata que con las habilidades sociales, el individuo tiene mayor facilidad para conseguir sus objetivos y mantener la autoestima, respetando a los que lo rodean.

Estas habilidades las empezamos a aprender desde el mismo momento en que interaccionamos con nuestros padres, en los primeros instantes de vida. Es decir, que si se pueden aprender, se pueden enseñar, lo que proporciona un importante foco de esperanza en aquellas personas que por timidez, educación e incluso enfermedad, carecen en parte de ellas.

Pueden clasificarse como primarias, avanzadas, relacionadas con sentimientos, alternativas a la agresión, para hacer frente al estrés y de planificación. No obstante, para entendernos, todas ellas se engloban en seis, que son de especial interés: empatía, asertividad, comunicación no verbal, escucha activa, resolución de problemas y planificación. Por lo tanto, también está implicada la inteligencia emocional.

habilidades-socailes-infografia

Son también seis las razones que están detrás de la necesidad de entrenarse en las habilidades sociales:

  • Las relaciones interpersonales son importantes para desarrollo psicológico adecuado del individuo.

  • Carecer de ellas puede derivar en disfunciones y perturbaciones psicológicas.

  • Según el entorno social, las estrategias interpersonales deben variar. No son los mismos los usos y costumbres asiáticos, que los árabes, los anglosajones, los latinos, etc.

  • Pueden especificarse y enseñarse.

  • Una vez aprendidos, suponen una mejoría para afrontar esas situaciones específicas que pueden darse.

  • Además, contribuyen a mejorar y, si es necesario, reconducen el funcionamiento psicológico de las personas.

Como se ve, no es un tema baladí y requiere de un proceso de aprendizaje que dura toda la vida y que comienza en la familia. El que esta punto haya resultado imposible no es impedimento para que cada uno de nosotros podamos relacionarnos con los demás de una forma sana.

Para Argyle, el principal objetivo del aprendizaje de habilidades sociales se da en dos ámbitos: el directivo y el educativo -profesores y alumnos-, aunque todo el mundo, por el simple hecho de relacionarse con los demás, debería tenerlo en cuenta si establece que existen lagunas en su formación social que le impiden interaccionar en las mejores condiciones.

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