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¿Vacaciones familiares sin estrés? Es posible

Ya están aquí. Llegó el calor y las vacaciones infantiles están a la vuelta de la esquina. Es más, desde el 1 de junio, gran parte de los escolares tienen las tardes libres. Con los horarios laborales, pocos padres disponen de tiempo suficiente para sentarse un momento con los hijos, según la edad de estos, y planificar el ocio, tanto ahora, que han de buscar actividades que les impliquen solo a ellos, como cuando también los adultos dispongan de sus días libres y puedan disfrutarlos todos juntos.

encajar los gustos de la familia en vacaciones

En el primer caso, es habitual que los progenitores improvisen sobre la marcha, si antes no han tenido tiempo de reunirse para decidir. Suelen recurrir a las mismas soluciones que en años anteriores: dejarlos con los abuelos, que continúen en los colegios que permanecen abiertos también por las tardes, que estén con amigos o familiares, pedir favores puntuales,…

Y luego llega la penúltima semana de junio donde los pequeños están de vacaciones completas pero los padres es probable que no. Las opciones suelen ser similares, aunque también está la posibilidad de meterles en campamentos, por ejemplo de idiomas (lo que está muy bien), dentro o fuera de España, o de enviarles al pueblo, cuando lo tienen.

Planificar los días de ocio que todos pueden compartir suele ser más habitual. No obstante, recurrimos a lo de siempre para evitar complicarnos demasiado a la hora de elegir pues, como ocurre con frecuencia, nos falta tiempo, y olvidamos proyectar las actividades diarias, dejándolas al azar y según nos apetezca. El resultado suele ser un tanto caótico e incluso estresante, justo lo contrario de lo que deberían significar las vacaciones: unos prefieren hacer unas cosas, el resto otras y, al final, se producen las discusiones, el “se hace lo que yo digo” y los enfurruñamientos posteriores.

Si todo esto nos suena, ¿por qué seguimos sin ponerle solución? Aún estamos a tiempo. Los más pequeños siguen en el colegio y existen dos fines de semana intermedios para planificar cómo queremos que sean de verdad las vacaciones.

planificar cómo serán las vacaciones

Dediquemos unas horas a algo que durará varias semanas:

  • Sentémonos todos alrededor de una mesa con papel y bolígrafo, y hagamos una tormenta de ideas, es decir, que cada cual proponga qué le apetece hacer durante el tiempo de ocio. Dejar volar la imaginación es una forma estupenda de crear nuevas actividades incluso sin coste alguno.

  • Cuando los niños tienen suficiente edad para participar, hay que dejarles que se expresen.

  • La familia ha de asignar un presupuesto para las vacaciones, acorde con su situación financiera y, sobre eso, decidir qué opciones de las propuestas pueden llevarse a cabo y cuáles no.

  • El alojamiento y el viaje también son importantes y hay que conocer qué nos conviene más, según nuestra situación familiar.

  • En la medida de lo posible, hay que ser equitativos y que, en la planificación final, todos los componentes del núcleo familiar obtengan una o varias de las actividades que han pedido.

  • Se trata de negociar y de, por lo tanto, saber ganar y también ceder en beneficio general. Esto ofrecerá una inestimable lección a los hijos. Nadie debe ni siquiera percibir que es menospreciado o que no se ha contemplado su opinión en el plan final.

  • Cada persona ha tener tiempo para sí mismo y para la familia. A menos que los niños sean pequeños, también deben disponer de sus propios ratos de ocio con amigos.

  • Los pequeños, además, han de tener voz y voto en qué hacer y con quién cuando sus padres están trabajando. Por supuesto, la decisión les corresponde a los progenitores pero con las explicaciones del porqué de la decisión, si es contraria al gusto de los hijos.

  • Si es necesario hacer reservas o más información, intentemos resolverlo lo antes posible, incluso el mismo día. En caso de que no pueda ser, poner un calendario de actuación para zanjar el plan y soluciones alternativas en el caso de que, al final, alguna actividad tenga que dejarse de lado.

  • Hay que intentar ser meticuloso a la hora de decidir la agenda diaria, aunque se deje algo de tiempo para que cada cual haga lo que le apetezca en ese momento y otro que sea de estudio, cuando los niños están en el colegio. Pero, para evitar las situaciones que describíamos arriba, hay que planificar a nivel de día, no solo en general.

  • Cuidado cuando establezcamos horas de inicio y fin de actividades. Si no están regladas por terceros (visitas guiadas, por ejemplo) es mejor ser generosos con el tiempo asignado. Recordemos que se trata de disfrutar, no de agobiarnos y de estresarnos por no llegar a lo siguiente que hemos planificado.

  • No está de más que los padres, esta vez sin los hijos delante, establezcan qué normas de educación deben seguir cumpliendo, a pesar de las vacaciones, y cuáles se relajan. También cuáles serán los castigos en casos de desobediencia y rebeldía.

Estas recomendaciones tienen otro efecto, aparte de conseguir que la familia se divierta con el menor número de roces posibles. Los niños reciben, entre otras asignaturas muy necesarias para su futuro como personas, una importante lección práctica de negociación, como veíamos, de renuncia, de triunfo, de planificación, de economía doméstica y, además, se sienten partícipes en las decisiones lo que les da mayor seguridad en sí mismos. Se les educa de la mejor forma: con el ejemplo.

Nos gustaría conocer vuestra experiencia al respecto. Gracias por comentar y por compartir.

Y recuerda - EFIC y planificar vacaciones en familia

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