
Por José Ramiro Martínez Fernández, Vicepresidente de la Comisión de Talento de AMETIC Consultor Educativo, CEO y Fundador de GlobalNET Solutions y Factoría Educación Digital,
AMETIC es la asociación que representa al sector de la Industria Digital en España. Agrupa a empresas líderes en tecnología, innovación y transformación digital, y actúa como interlocutor clave ante las instituciones públicas, tanto nacionales como europeas. Nuestra misión es impulsar el desarrollo económico y social a través de la digitalización, la sostenibilidad y el talento.
En este marco, la Comisión de Talento Digital de AMETIC trabaja para promover, educar y formar en las competencias digitales que demanda el mercado laboral actual y futuro. Es un espacio de colaboración público-privada que reúne a más de 60 entidades —empresas tecnológicas, universidades, centros formativos y fundaciones— con el objetivo de transformar el sistema educativo y fomentar el desarrollo del talento en todos los niveles. Desde esta comisión, se han impulsado iniciativas como el Pacto de Estado por la Transformación Integral de la Educación y el Talento, que propone una hoja de ruta para modernizar la educación en España y alinearla con los desafíos del siglo XXI.
En los últimos meses, el debate sobre el uso de las pantallas en las aulas ha ganado protagonismo en el discurso educativo. Las posiciones se polarizan: desde quienes claman por su retirada inmediata, hasta quienes defienden su integración total como símbolo de modernidad. Pero en medio de ese ruido, hace falta una voz serena, con experiencia, que hable desde el conocimiento pedagógico, la práctica real y la visión estratégica. Esa es la intención de este artículo: aportar una reflexión potente y cercana, desde mi doble rol como Consultor Educativo y como Vicepresidente de la Comisión de Talento de AMETIC, la asociación que representa a la industria digital en España.
Tecnología con propósito, sentido y responsabilidad: no es el qué, es el para qué
La tecnología no es buena ni mala por sí misma. Lo que determina su valor es el propósito con el que se utiliza. Esta idea, que ya desarrollé en mi artículo “Tecnología en Positivo para el Ámbito Educativo”, sigue siendo el eje de mi pensamiento. Las pantallas no deben invadir el aula por moda, por presión comercial o por miedo a quedarse atrás. Deben entrar cuando tienen sentido pedagógico, cuando responden a una necesidad concreta, cuando están alineadas con un proyecto educativo que pone al alumno en el centro.
Antes de decidir si una pantalla debe estar en el aula, hay que hacerse preguntas clave: ¿Qué aporta al proceso de aprendizaje? ¿Qué metodología la sustenta? ¿Qué competencias desarrolla? ¿Qué papel juega el docente en su uso? Sin estas respuestas, cualquier dispositivo corre el riesgo de convertirse en un elemento decorativo o, peor aún, en una distracción.
Es por ello por lo que la Tecnología debe ser siempre utilizada con «Propósito, Sentido y con Razón» en todos los ámbitos de la vida, pero principalmente dentro del Ámbito Educativo. Además, debemos recordar que nuestros alumnos deben hacer siempre un «Uso Responsable de la Tecnología» tanto dentro como fuera de las Aulas, y no solo en las Aulas.
Experiencias reales: cuando la tecnología suma
En mi trabajo con centros educativos de toda España, he visto cómo las pantallas pueden ser aliadas poderosas del aprendizaje. En proyectos como las Aulas ATECA en Formación Profesional, la tecnología permite simular entornos laborales reales, desarrollar habilidades técnicas y fomentar la autonomía del alumnado. En primaria y secundaria, necesitamos herramientas que permiten gestionar el uso de dispositivos de forma segura, mientras que plataformas de aprendizaje adaptativo personalizan el ritmo y el contenido para cada estudiante.
Las metodologías activas —aprendizaje basado en proyectos, aula invertida, trabajo cooperativo— encuentran en la tecnología un catalizador. No se trata de sustituir al docente, sino de ampliar sus posibilidades. La robótica educativa, la programación, la inteligencia artificial aplicada al aula… son oportunidades para formar ciudadanos críticos, creativos y preparados para los retos del siglo XXI.
El papel del docente: motor del cambio
Nada de esto sería posible sin el compromiso de los docentes. Durante la pandemia, demostraron una capacidad de adaptación admirable. Hoy, siguen siendo el motor del cambio. Pero no podemos pedirles que lideren la transformación digital sin apoyo. La Competencia Digital Docente debe ser una prioridad en las políticas educativas. Desde AMETIC, lo hemos defendido con firmeza: la formación continua, el acompañamiento pedagógico y el reconocimiento profesional son claves para que el uso de las pantallas sea realmente educativo.
Seguridad, corresponsabilidad y bienestar digital
El uso de pantallas también plantea retos. La seguridad digital, el control del tiempo de exposición, la gestión emocional… son aspectos que no pueden ignorarse. Herramientas como los sistemas MDM, el control parental y las plataformas de gestión educativa permiten crear entornos seguros. Pero la tecnología no educa sola. Es necesaria una corresponsabilidad entre centros, familias y administraciones.
Educar en el “Uso Responsable de la Tecnología” implica formar también a los adultos, establecer normas claras y promover una cultura digital saludable.
Modelos híbridos: flexibilidad con sentido
No se trata de llenar las aulas de pantallas, ni de volver al cuaderno como única herramienta. La clave está en el equilibrio. Los modelos híbridos, como el “One to One”, combinan dispositivos digitales con materiales tradicionales. La flexibilidad metodológica permite adaptarse a cada contexto, a cada grupo, a cada necesidad.
“La tecnología debe facilitar, no complicar. Debe sumar, no restar”.
Más allá del aula: educar en ciudadanía digital
El uso de pantallas no termina cuando se apaga el proyector. Los alumnos viven conectados, y eso exige una educación integral en ciudadanía digital. Hay que hablar de huella digital, de redes sociales, de privacidad, de edad de acceso. Desde GlobalNET y Factoría Educación Digital, hemos desarrollado programas de formación para familias, docentes y alumnado que abordan estos temas desde una perspectiva ética y práctica. La tecnología forma parte de la vida, y debemos aprender a convivir con ella, no a temerla.
El Pacto de Estado de AMETIC: hoja de ruta para transformar
En este contexto, el Pacto de Estado por la “Transformación Integral de la Educación y el Talento” impulsado por AMETIC representa una hoja de ruta ambiciosa y necesaria. Este pacto propone mejorar la calidad educativa, fomentar el desarrollo del talento, incrementar la inversión en educación, impulsar métodos pedagógicos innovadores y promover alianzas público-privadas. El uso de pantallas en las aulas, como parte de una estrategia digital educativa, debe estar alineado con estos objetivos. No se trata de una moda, sino de una visión de país.
Conclusión: caminar con tecnología, no correr sin rumbo
Las pantallas en las aulas no son el enemigo. Tampoco son la solución mágica. Son herramientas que, bien utilizadas, pueden transformar la educación. Pero para ello necesitamos propósito, sentido y responsabilidad. Necesitamos docentes formados, familias implicadas, políticas coherentes y una industria digital comprometida con el aprendizaje.
Desde AMETIC, desde GlobalNET Solutions y desde Factoría Educación Digital, seguiremos trabajando para que cada pantalla en el aula tenga un propósito educativo claro, un sentido pedagógico profundo y una responsabilidad compartida. Porque no se trata de correr, sino de aprender a caminar con tecnología. Y hacerlo juntos.
Creemos firmemente que «es hora de superar la brecha entre las aulas del siglo XIX, el profesorado del siglo XX y el alumnado del siglo XXI«.




