Gestión del Aula en la era digital (parte 1)

A principios de junio, el diario El Mundo publicó una noticia titulada “La OCDE advierte de que España pone a los profesores menos preparados en las escuelas con más problemas”. La publicación se basa en un informe de la OCDE, con la colaboración de la Fundación SM, que narra la problemática de los docentes y los centros en situaciones de conducta disruptiva. El artículo finaliza diciendo que a los docentes se les debería incentivar más, pero no de forma económica, si no con más tiempo para preparación de las clases y un mayor desarrollo profesional, es decir, con más formación.

formación docente

Estas conclusiones se aplican, sobre todo, a la Gestión de aula, ya que sin ella es muy difícil poder llevar a cabo con éxito cualquier metodología innovadora, integrando en el concepto la unión de la pedagogía con la tecnología para potenciarse mutuamente.

Desde GlobalNET, queremos poner nuestro granito de arena con algunas sugerencias para una gestión de aula eficaz, poniendo el foco en aquellos que utilizan la tecnología en ella.

Cuando un docente se enfrenta a una clase con diferentes alumnos y alumnas, hay una serie de elementos básicos que hay que tener en cuenta. Algunos de estos factores son;

1. Planificación

Siempre que un docente afronta una clase la planifica, aunque sea mínimamente, y prepara las actividades, ¿Siempre? Bueno, la mayoría de las veces y justo cuando no se hace, repercute en su fluidez.

Si no se tiene previsto lo que se va a hacer, hay un tiempo de duda, de pensar en el siguiente paso, de gestionar sobre la marcha, de improvisar, y esto los alumnos lo notan y aprovechan ese tiempo en otras cosas (que no suelen tener nada que ver con la materia).

Cuando se habla de utilizar cualquier tipo de elemento externo en el aula, el problema se puede agravar si no se tienen en cuenta los pequeños detalles, ya que, en ocasiones, podemos pensar que no pasa nada por preparar algo durante la clase. Pero ese tiempo que se invierte (cuidado con dar la espalda demasiado) puede ser crucial: los alumnos pierden la referencia y ponen el foco en otro sitio.

Estas circunstancias y muchas más hacen que se ralentice la clase y los alumnos puedan perder interés. Por lo tanto, una buena planificación es la base para una buena gestión de aula.

tips generales para la gestión del aula digital

2. Normas

El tener establecidas unas reglas no significa que el profesor o profesora sea especialmente estricto/a.

En muchos centros, utilizan un sistema por el cual se establecen una serie de normas en el aula con la colaboración de los alumnos y, entre todos, llegan a un acuerdo decidir cuáles son las reglas y cumplirlas, firmando un documento (profesor incluido) por el cual se comprometen a ello, incluso aceptan las consecuencias si no se cumplen (citando a O. Wilde “En la naturaleza no hay castigos ni recompensas; hay consecuencias”).

Recordamos que la parte más importante es involucrar a los alumnos y que se sientan parte del proceso, si no es así sentirán que son reglas impuestas y les costará seguirlas. Y como dice Juan Vaello Orts (psicopedagogo, orientador y profesor de psicología de la UNED), “No se debe incluir ninguna norma explícita que no se vaya a cumplir”.

3. Organización del aula

La disposición de la clase es un aspecto fundamental en el buen clima del aula.

Crear un espacio requiere intencionalidad, estructura, planteamientos didáctico-pedagógicos y sujetos activos que lo protagonicen. Hoy en día, se implementan diversas metodologías, lo que hace que cambie el ordenamiento de los alumnos en clase. Si trabajamos por cooperativo, estarán en grupos de tres, cuatro o cinco mesas; si hay alguna presentación puede que haya bancos a modo de gradas; y si se dispone de diferentes soportes (pizarra, pizarra digital, proyector, televisión) puede haber diferentes focos de atención durante la sesión en momentos distintos.

En todos estos casos, hay que facilitar una buena visión a todos los alumnos y alumnas, asegurarnos que no hay ninguno de espaldas, ni tampoco que estén demasiado juntos y se molestan entre ellos. Además, hay que cuidar otros detalles, por ejemplo, si se sitúa la papelera al lado de la pizarra cada vez que quieran tirar algo pasarán cerca y distraerán la atención del resto. Así, cada clase puede tener puntos críticos a tener en cuenta y pensar acerca de la distribución adecuada.

4. Gestión emocional

Si hablamos de gestión del aula, la parte emocional va unida irremediablemente. De hecho, hablar de este apartado pudiera llevarnos varios artículos, por lo que se podría resumir en una palabra: empatía.

Para trabajar la empatía con nuestros alumnos, el primer paso es que la entiendan bien. Una buena opción es que la vivan; si les convertimos en profesores en determinados momentos, podrán sentir lo que pasa cuando un docente quiere explicar o preguntar y hay alumnos hablando y, por lo tanto, luego será más fácil que comprendan por qué la empatía es tan importante.

Además podemos trabajar conceptos como “Si te respeto, me respetas” o “Si te atiendo, me atiendes”. Así verán que esas pequeñas cosas que están en el día a día y que se dan por hechas, tienen que ser recíprocas para una buena convivencia en el aula, y no solo con el docente sino también (y a veces más importante) con el resto de los compañeros y compañeras.

5. Lenguaje verbal

Es el principal medio por el que nos dirigimos a los alumnos y alumnas y, por lo tanto, la principal arma que tenemos para una gestión de aula eficaz. Por un lado, tenemos el lenguaje hablado que utilizamos en el aula. Con las palabras, podemos expresar respeto, amabilidad, reconocimiento, refuerzo; los estudiantes se fijan en detalles que pensamos que les pasan desapercibidos.

Por todo esto, sería bueno evitar generalidades (“Siempre haces lo mismo”, “Nunca haces caso”), imperativos (“Cállate”, “No te levantes”,…), preguntas inquisitivas (“¿Por qué estás hablando?”), etiquetar (“Tú has estado hablando”).

Tampoco nos podemos olvidar del tono de voz, que sería bueno que fuera cambiando de inflexión para llamar la atención del alumnado; si tenemos un tono monótono, la atención baja y la distracción sube. Además, si tuviéramos que reclamar algo o que detener alguna conducta disruptiva, el tono debería ser firme, pero nuca amenazante.

lenguaje no verbal

6. Lenguaje no verbal

Los gestos que hacemos acompañan nuestro lenguaje y es muy importante cuidarlos. Habría que evitar los que indiquen pasividad, como estar demasiado tiempo sentado, y potenciar el movimiento, como pasear por el aula de manera frecuente.

Es importante tener contacto visual con los alumnos cuando se les habla, no señalar con el dedo ni tener gestos amenazantes con la mano; acompañar nuestras palabras con gestos de las manos para enfatizar y captar la atención.

No nos olvidemos que, en ocasiones, un simple gesto nos puede valer para resolver una situación peligrosa. Por ejemplo, ante un alumno está hablando, en ocasiones, basta con situarse a su lado o poner la mano suavemente en el hombro para llamar la atención, ya que uno de los aspectos más importantes es la fluidez de la clase. Si permitimos que interrumpan y colaboramos en ello al responderles, no hay fluidez para sentar las bases para que se puedan dar las condiciones necesarias para el aprendizaje.

Recordemos que todas estas estrategias deberían llevar la marca KISS (Keep It Short and Simple, “Hazlo corto y sencillo”), como, por ejemplo, levantar la mano si hay alboroto en el aula, para que los alumnos la levanten y seguir hablando cuando tengan todos la mano levantada y en silencio.

En el próximo artículo, seguiremos profundizando en la gestión de aula de centros que usan la tecnología, y pondremos el foco en aquellas claves aplicables al uso de dispositivos y al aprendizaje digital.

Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su comportamiento”, Albert Einstein

José Miguel Alcalá

Asesor Educativo de GlobalNET Solutions

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